martes, 9 de septiembre de 2008
¿Qué fue lo que pasó?
Estaba muy oscuro, me acerque a ver el reloj de buró y aun eran las 3 de la mañana. Donde sea que estuviera, debía haber alguien mas ahí, pero probablemente estaba dormido.
Necesitaba una aspirina, me dolía mucho la cabeza, pero no había nada en el cajón, seguro había algo en la cocina. Al momento de salir, mis ojos no lograron distinguir nada en la oscuridad, así que choque con varias cosas en el camino. Por fin encontré la cocina, no había nada, ni modo, tendría que aguantarme un rato, por lo menos hasta llegar a mi casa. De regreso a la recamara, alguien salió del baño, yo lo conocía, pero no sabia de donde.
- Veo que ya estas mejor, ¿como te sientes?
- ¿En dónde estoy, que pasó?
- Te desmayaste, no reaccionabas y te trajimos a la casa a descansar.
- ¿Me trajeron?
- Si, Gerardo y yo te quisimos llevar a tu casa, pero no sabíamos donde vives
- Gerardo...
Muchas cosas empezaron a regresar, la platica que tuvimos con Daniel, la platica el y yo solos, el beso, el golpe, todo...
- ¿Estás bien? te ves un poco pálida
- Un poco mareada nada mas
- ¿Quieres que te lleve a tu casa?
- No, necesito descansar un poco, en cuanto amanezca yo me voy, gracias.
Dejé que Antonio regresara a dormir, después de todo, había sido pesado el regreso de la fiesta, me aseguré de que cerrara la puerta y me puse a buscar a Gerardo. Se veía simplemente hermoso durmiendo, entonces la recamara debía ser la suya. El estaba en un sillón cama en la sala, solo durmiendo. Quizá todo esto era un sueño, quizá si me había regresado con Ana y estaba durmiendo en su cama. Sentí un poco de frío, así que fui por el edredón de la cama y se lo puse a Gerardo. Cuando regresé a la recamara pensé muchas cosas, cosas que habían pasado, cosas que no podían ser. Me regresé a la sala y me acosté junto a el, lográndome acomodar entre sus brazos. Dormir fue más fácil a partir de ese momento.
- Miranda, ¿cómo te sientes?
- Déjala, tuvo una noche pesada, al parecer no podía dormir
- Te dije que era hermosa
- La vas a despertar, tengo que salir, pero quédate tu con ella
- Podría quedarme con ella por siempre
Gerardo se levantó tratando de hacer el menor ruido posible, lo que el no sabia, era que yo ya estaba despierta, pero temía que al abrir los ojos todo desapareciera. Escuche a Antonio salir antes de que Gerardo regresara a acostarse a mi lado.
- Hola niño...- dije con voz dulce, no había sido un sueño
- ¿Cómo dormiste, no te gustó la cama?
- Si pero...
-¿Pero?
-Nada, gracias por traerme
Nos quedamos viendo a los ojos por unos instantes, sentí como mi cara era invadida por un ligero color rojizo, así que desvié la mirada.
-¿Te puedo hacer una pregunta?
-Dime
-¿Qué pasó, cómo terminé aquí?
-Eso ya no importa, lo importante es que estas bien. ¿quieres que te prepare algo de desayunar?
-Gracias, pero no tengo hambre, ¿qué hora es?
-La-s 8:30, ¿a que hora tienes que estar en tu casa?
-A ninguna hora en realidad, mi papá esta de viaje y estoy sola en la casa, el regresa hasta el lunes por la tarde
- Puedes quedarte aquí si quieres, Antonio va a visitar a sus papás y regresa mañana en la tarde, puedes dormir en mi recamara, por mi no hay ningún problema, a menos que quieras estar con Daniel...
- Las cosas no están bien con el sabes, hay veces en las que siento que tengo una mascara estando con el...
- Podemos hacer lo que tu quieras
Salimos por un helado y a dar una vuelta, ambos estábamos en silencio. Nada mas estuve con él el sábado, el domingo regrese solitariamente a mi casa. Me quede pensando muchas cosas, tenía que solucionar varios problemas pendientes, pero principalmente, definir bien que era lo que quería con Gerardo…
lunes, 8 de septiembre de 2008
Extraña y amarga dulce sorpresa
- ¿Tu amigo Gerardo? – preguntó Miranda con asombro.
- Si, somos amigos desde la preparatoria y curiosamente me lo encontré el lunes que fui por ti, el día que no circulaba tu carro, creo que estudia en la misma escuela que tu.
Daniel nos miro de forma intrigante y preguntó:
- ¿Se conocen?
Yo no respondí aún estaban grabadas las palabras
"Hola bebe que bueno que viniste".
- Sí, nos conocemos desde hace algún tiempo – contestó Miranda.
- ¿Son novios? – me atreví a preguntar, esperando que alguno de los dos me ocultara la verdad.
- Sí, el es mi novio
Escuché cierta amargura en su voz o tal vez fue lo que yo quería escuchar.
- ¿A poco no se ve preciosa? es la novia más linda que pudiera existir – dijo Jorge e inmediatamente le dio un beso.
Esperaba a que Miranda lo rechazara pero al parecer se le notaba muy a gusto con el beso. Los deje a solas, ya que sería demasiada tortura seguir un minuto más viendo una escena que para ellos puede ser linda pero para mí es todo un tormento.
Es increíble como las situaciones del pasado se repiten hoy en día. A Daniel le gustaba Lucía cuando Lucía era mi novia y a mí me gusta Miranda ahora que es novia de Daniel. Pero por qué ahora estoy sintiendo esto, por qué no lo sentía antes, por qué…
Seguía en la fiesta rondando sin sentido, quería largarme pero al parecer Antonio se la estaba pasando muy bien, así que me dispuse a beber y a olvidarme de una vez por todas de Miranda y recordar que ella ha sido siempre mí amiga, que lo sigue siendo ahora pero… yo no quiero eso.
Por fin llegó el momento de retirarme de la fiesta y olvidar que todo esto pasó, que gracias a la ayuda del alcohol voy a poder olvidarlo. Poco antes de que me retirará escucho a alguien gritar mi nombre pero prefiero salirme antes de averiguar quién era esa persona que seguramente debe ser Miranda y creo que en estos momentos no estoy de humor para hablar.
- Gerardo, necesito hablar contigo
- Mejor hablamos otro día, no me siento bien y por lo visto tu tampoco lo estas
- Por favor
- Es un mundo muy pequeño sabes, parece como si la situación se volteara
- ¿De qué hablas?
- Nada importante, ¿de que querías hablar?
- Gerardo hay algo que debo decirte
- ¿Qué pasó?
- ¿Me acompañas a la recamara de Daniel? hay algo en mi bolsa que quiero darte
- Mejor otro día, en serio
- Por favor, no me tardo, es algo que tenía guardado desde que te fuiste
- ¿Y casualmente lo traes en tu bolsa?
- Sssi…
No me convencía del todo pero de todas formas decidí acompañarla, así que le dije a Antonio que no tardaba que me esperara. Llegamos al cuarto de Daniel y ella buscaba desesperadamente algo en su bolsa cuando parecía que lo había encontrado, me pidió que cerrara los ojos y me besó fue algo que no me esperaba pero lo hizo y mis intentos de olvidarla se habían esfumado para siempre ahora quería que ese beso fuera eterno pero algo pasó. Había alguien en la puerta, alguien muy enojado, era Daniel.
- ¿Qué demonios está pasando aquí? –
dijo mientras jalaba del brazo a Miranda
- Me puedes explicar ¿Qué demonios haces besando a Mi novia? - me dijo
Yo me quedé sin habla no se si fue por el beso o por la cantidad de alcohol ingerida.
- Fue mi culpa, yo lo bese.
- Así que tu lo besaste eh, eres una zorra
– y le soltó una bofetada a Miranda que la tiro al suelo.
En ese momento reaccioné y golpee de manera violenta a Daniel por lo que había hecho pero esté en lugar de responderme de la misma manera se echó a llorar y a lamentarse por lo que había hecho.
Lo dejé con algunos golpes y reaccioné inmediatamente a ver a Miranda y al parecer creo que se había desmayado, así que la cargué y me disponía llevarla a su casa pero no recuerdo donde vive, lo bueno fue que Antonio se le ocurrió ponerle un algodón con alcohol para ver si reaccionaba y al parecer así fue.
- ¿Dónde estoy?
- Estás conmigo, tranquila
- Me siento mal, me duele mucho la cabeza.
- Necesitó que me digas donde vives para llevarte a tu casa.
Pero al parecer ya se había quedado dormida así que la llevamos a la casa para que descansara. La deje dormida en mi recámara mientras yo me dormía en el sofá esperando volver a soñar con ese dulce y bello beso.
domingo, 3 de agosto de 2008
El fin de semana llego, y con el, la fiesta de cumpleaños de Daniel, aunque no me agrade mucho la idea de ir, yo creo que me servirá para distraerme un rato.
Llegue a su casa y para variar me abrió alguien mas, típico de el, es el peor anfitrión que conozco. Subí a su recamara a dejar mi bolsa y mi chamarra, cuando baje no podía creer lo que veían mis ojos, era Gerardo, parado al pie de la escalera, al parecer tan sorprendido como yo.
- Hola Miranda
- Geee… rarrrrrdooooo… estas bien – dije mientras lo abrazaba, me costo un poco de trabajo hablar, debo admitirlo, pero me alegraba verlo, creo...
- Sobre lo del café…
- ¿Qué haces aquí? – no lo deje terminar, pero antes de que pudiera contestarme, llego Daniel.
- Hola bebe que bueno que viniste, ¿ya conoces a mi amigo Gerardo?
- ¿Tu amigo Gerardo?
- Si, somos amigos desde la preparatoria y curiosamente me lo encontré el lunes que fui por ti, el día que no circulaba tu carro, creo que estudia en la misma escuela que tu. - no le conteste
Mi mundo se derrumbaba lentamente, Daniel amigo de Gerardo, ahora si estaba segura de que nunca podríamos estar juntos.
- ¿Se conocen? -preguntó
- Si, nos conocemos desde hace algún tiempo
- ¿Es tu novio? -pregunto Gerardo
- Si, el es mi novio- dije con amargura
- ¿A poco no se ve preciosa? es la novia mas linda que pudiera existir - dijo, después me beso
Gerardo nos dejo hablando solos, vi como en su rostro se formaba una expresión de tristeza mal disimulada.
Daniel me llevó a conocer a varios de sus amigos y primos, con cada uno trate de poner mi mejor cara, busque a Gerardo entre los demás, pero no lo pude encontrar. Me sentía mal, realmente mal. Daniel se dedico a presumirme con todos sus amigos y a tomar, llego un momento en el que apenas podía mantenerse en pie, para zafarme de el le dije que tenia que ir al baño.
Encontré a Gerardo casi en el momento en que se iba, y si he de ser honesta yo también estaba un poquito pasada de copas, me acerque a el mientras abría la puerta.
- Gerardo, espera... - grité pero no me escucho, lo vi cerrar la puerta así que corrí a alcanzarlo
- Gerardo, necesito hablar contigo
- Mejor hablamos otro día, no me siento bien y por lo visto tu tampoco lo estas
- Por favor
- Es un mundo muy pequeño sabes, parece como si la situación se volteara
- ¿De que hablas?
- Nada importante, ¿de que querías hablar?
- Gerardo hay algo que debo decirte
- ¿Que pasó?
Quería decirle que lo amaba, que estaba dispuesta a dejar a Daniel para estar a su lado, pero no podía.
- ¿Me acompañas a la recamara de Daniel? hay algo en mi bolsa que quiero darte
- Mejor otro día, en serio
- Por favor, no me tardo, es algo que tenía guardado desde que te fuiste
- ¿Y casualmente lo traes en tu bolsa?
- Sssi…
Logré que me acompañara al cuarto de Daniel una vez estando ahí le pedí que se sentara en la cama mientras pretendía buscar algo en mi bolsa.
- Cierra los ojos
En ese momento me senté a su lado y lo besé como había querido hacerlo desde hace mucho tiempo, solo que no contaba con que Daniel fuera a entrar en ese momento.
- ¿Qué demonios está pasando aquí? – dijo mientras me jalaba del brazo
- Me puedes explicar ¿Qué demonios haces besando a MI novia?
- Fue mi culpa, yo lo bese
- Así que tu lo besaste eh, eres una zorra – y me soltó una bofetada que me tiro al suelo, de la nada todo se volvió negro y después no se que pasó.
¿Olvidarla?
Realmente no sé cómo es que sigo vivo, la parte de atrás de mi coche quedo destrozada y la parte de adelante solo está dañada de lado del conductor, seguramente la aseguradora me va a decir que es pérdida total, pero no fue así, solo tenía que pagar el deducible para que quedara como nuevo. Antonio estaba aliviado y me dice que él me pone algo del deducible porque se siente culpable de lo que paso, yo le dije que no se preocupe que fuera un accidente y que eso le pasa a cualquiera.
La semana pasó sin novedad alguna, tuve que dejar mi estúpida obsesión de buscar a Miranda por la escuela, así que mi vida se estaba convirtiendo en una gris rutina, excepto los lunes donde siempre me encontraba con Daniel Orozco diciéndome que a lo mejor hace una fiesta el día de su cumpleaños que me avisa bien los detalles luego, pero me pidió que no hiciera planes este fin de semana.
Claro, ahora recuerdo bien quien es Daniel Orozco, recuerdo que aproximadamente hace tres años el y yo nos odiábamos, bueno en realidad yo no lo odiaba a él pero él a mi si debido a que él quería con Lucía y pues Lucía era mi novia en ese entonces. Recuerdo también que logramos arreglar nuestras diferencias debido a que sin saberlo los dos formamos una banda debido a un amigo mutuo llamado Pepe, Pepe era el vocalista, Luis estaba en la guitarra, Gabriel alternaba entre guitarra y teclado, Daniel tocaba la batería y yo tocaba el bajo; nuestra banda se llamaba: Los Chunkers. También recuerdo que él se fue el último año de preparatoria a la gran ciudad y con esto la banda se separo, bueno fue eso y que todos ya estaban haciendo planes universitarios.
Algo suena, vaya y la canción es buena, espera es mi celular.
- Bueno
- Gerardo…
- Si, el habla
- Gerardo ¿cómo estás?
- Muy bien gracias… ¿quién habla?
- Soy yo Daniel… Daniel Orozco – dijo la voz
- Ahhh que pasó Daniel ¿Cómo estás?
- Muy bien Gerardo gracias ¿y tú?
- También muy bien gracias… ¿a qué debo tu llamada? – le dije
- Quería invitarte a la fiesta que va a haber en mi casa, la que te había comentado.
Me dio los detalles del lugar y la hora de la fiesta, pero me daban muchas ganas de invitar a Miranda, pero no tenía forma de localizarla.
El día de la fiesta llegó, Antonio me acompaño a la fiesta y para mi sorpresa conocía a más gente de la que yo conocía, Daniel nos saludo y resulto ser que a fin de cuentas Antonio y Daniel si se conocían. De repente algo paso fue como si mis niveles de alegría sobrepasaran el límite, mis ojos no podían creer lo que yo estaba viendo era Miranda, es increíble que también ella conozca a Daniel o tal vez no, pero el punto es que está aquí.
- Hola Miranda – le dije
- Geee… rarrrrrdooooo… estas bien – me dijo y me abrazo.
- Claro que soy yo… sobre lo del café…
- ¿Qué haces aquí? – me interrumpió.
Su rostro palideció al grado que pensé que me odiaba o que tal vez no quería saber nada de mi pero antes de que los dos pudiéramos decir algo. Daniel habló:
- Hola bebe que bueno que viniste, ¿ya conoces a mi amigo Gerardo?
miércoles, 16 de julio de 2008
El fin de semana fue un tormento, no sabia si ya se habia recuperado, si seguia en el hospital ni nada. Lo unico que podia hacer era esoerar a que llegara el lunes, si iba a la escuela significaria que ya esta bien, si no, lo buscaria en el hospital.
El lunes llegó, no lo vi en todo el día y para variar mi carro no circulaba, asi que ni forma de irlo a ver al hospital. Daniel habia quedado de pasar por mi para ir a comer, hoy cumpliamos 4 meses juntos y si he de ser honesta, no estoy completamente segura de quererlo como antes. Si Gerardo no se hubiera ido, las cosas serían muy diferentes, el y yo estaríamos juntos. Pero no es asi, yo estoy con Daniel, y probablemente Gerardo ya está con alguien más.
- Hola bebe, lista para irnos?- Daniel me tomo por sorpresa tapandome los ojos
- Hola mi amor, lista ¿a donde vamos a ir?
- ¿Que te parece si vamos a comer y de ahi vamos a tu casa a pasar un rato?
- Esta bien- Siempre era lo mismo, restaurante y despues a mi casa a intentar acostarse conmigo. Ni porque cumplimos 4 meses juntos podía olvidar eso.
De camino al restaurante me conto que se habia reencontrado con un viejo amigo, alguien de la prepa afuera de la universidad ¿si dijo eso? en realidad no le estaba prestando atencion, pensaba en como seguiría Gerardo, porfavor que ya esté bien, necesito volver a verlo, necesito saber si ya esta con alguien mas. Que tonta eres Miranda, obviamente ya está con alguien mas, y tu tambien, asi que deja de pensar en otras cosas y conformate con lo que ya tienes.
El día terminó tal como lo predije, Daniel no consiguió nada y se fue antes de que llegara mi papá.
martes, 15 de julio de 2008
Lugar vacío
Rayos, ¿Dónde estoy? Y porque todo está tan vacío, a ya sé seguramente me quede dormido, en cualquier momento despertaré. Que se ve a lo lejos, excelente una luz creo que ahí está la salida de este lugar tan feo y tan vacío, ufff qué tan difícil es llegar a la maldita luz.
Cada vez la veo más cerca, estoy a punto de tocarla pero oigo una extraña y dulce voz --- siempre lo he hecho --- ¿hacer qué? Porque me pasa esto antes de alcanzar la luz, rayos tendré que regresarme para entenderle --- y siempre lo haré --- ¿Siempre harás qué? No te entiendo y además ¿Quién eres? ¿Qué quieres? --- Te amo Gerardo --- ¿Qué me amas? Veo una extraña y familiar silueta, espera que esa persona no es… Claro es Miranda, ahora corro hacia a ella y la veo llorando y diciéndome: Te amo Gerardo, siempre lo he hecho y siempre lo haré.
Pero porque llora, no lo entiendo, además que hago aquí si yo debería estar en el café con… Claro por eso llora porque la dejé plantada y todo por quedarme dormido.
- Miiiran…
- ¿Qué? ¿Qué quieres? ENFERMERA Mi amigo está despertando ENFERMERAAAAAA
- Miiiran… Miraaan… MIRANDA
- ¿Miranda? No, soy Antonio ¿Cómo te sientes Gerardo?
Al recuperar la vista por completo veo a mi amigo Antonio sentado en una silla a lado de... ¿UNA CAMILLA? Auch porque me duele tanto la cabeza, demonios y porque la tengo vendada. Veo como una enfermera se acerca a revisar una pequeña máquina que creo que sirve para checar el pulso y me dice:
- ¿Cómo se siente señor Madrigal?
- Me siento muy bien señorita gracias… Vera tengo que salir de este lugar a la brevedad, quede de ver a alguien y…
- ¿Salir?– me interrumpió la enfermera
- Así es, salir porque vera…
- El Dr. Yepiz ordeno que después del serio accidente que usted tuvo lo mejor sería que se quedara un día para observación y aproveche su visita que ya casi es hora de que se vaya para que usted descanse. – Dicho esto la enfermera abandonó la habitación.
- ¿Qué paso? ¿Cómo llegue aquí? – le pregunté a Antonio
Antonio me platicó que tuve un accidente de auto cerca de la cafetería de la escuela y que había estado inconsciente el resto del día y que los paramédicos le habían avisado a mi madre y que mi madre le había avisado a él. De pronto llega la enfermera y le dice a Antonio que se tiene que ir porque necesito descanso y Antonio me grita antes de salir que mi madre mañana vendría a visitarme. Cuando Antonio se fue la enfermera me inyectó algo para que, según ella, pudiera descansar bien.
Qué extraño, al parecer estoy conduciendo mi coche otra vez, volteo a ver mi reloj, excelente todavía puedo llegar al café donde eme quede de ver con Miranda, ¿Qué pasa? Los frenos no reaccionan, meto el freno de y el carro empieza a dar vueltas, pierdo el control del coche y observó como impacto contra el coche de adelante y como otros dos coches se impactan conmigo (que raro siento que esto ya lo viví). Abro los ojos y veo como la sangre cubre mi rostro y veo como Miranda se acerca al accidente donde yo me encontraba y me dice: Me abandonaste otra vez Gerardo, igual que en la prepa, me volviste a dejar sola y sin saber de ti…
- Es MENTIRA yo no te abandone fue un accidente, fue un maldito ACCIDENTE
- Esa es manera de saludar a tu madre, Gerardo. – decía mi madre.
Ahí estaban Antonio y mi madre sentados esperando a que despertara. Mi madre me saludó y llamo a la enfermera para que me checara y le pregunte que como estaban todos por allá, y me contesto que muy bien y me dijo que ella pensaba que estaría peor pero que ya ese mismo día me daban de alta. Salí del hospital el sábado por la tarde y aproveche para mostrarle a mi mamá la casa donde Antonio y yo estábamos viviendo y también me la pase la mitad del domingo donde me despedí de mi madre y me dijo que me cuidara bien esa herida que traigo en la frente.
Al fin, mañana era lunes y voy a poder ir a la universidad esperándome topar con Miranda pero también tengo que ir a ver mi coche para ver si el golpe recibido la aseguradora puede componerlo. Debido a que Antonio se sentía culpable por lo que paso se ofreció a llevarme a la escuela y acompañarme a ver mi coche, le dije que no tenía porque sentirse culpable pero el insistió, así que no me quedo de otra que aceptar.
El lunes llegó y con esto la escuela, Antonio e dejó muy temprano debido a que el también tenía que entrar temprano a la suya pero quedo de recogerme a la una para ir a ver mi accidentado coche, genial más tiempo para buscar a Miranda pero al parecer Miranda nunca apareció.
Estaba afuera de la escuela esperando a Antonio cuando oigo que alguien grita mi nombre.
- Gerardo… Gerardo
Reacciono al escuchar mi nombre y me encuentro con una persona que la encuentro familiar pero no recuerdo bien quién es.
- Gerardo soy yo Daniel… Daniel Orozco que no me recuerdas – dijo la extraña persona.
- ¿Daniel Orozco? Claro ya me acuerdo de ti pero ¿qué haces aquí? – le pregunté.
- Vengo a recoger a mi novia es que hoy su auto no circula.
Me contó que el también vino a estudiar a la gran ciudad y justo en la misma universidad que Antonio. De repente oigo un claxon era Antonio que me esperaba, así que tuve que despedirme de Daniel no sin antes dejarle mi numero de celular (no cometo el mismo error dos veces) y el me dio el suyo. Subí al coche de Antonio y me dirigía a ver como quedo mi coche después del trágico accidente, accidente que no me permitio ver a Miranda.
lunes, 14 de julio de 2008
Demonios, donde habia dejado las llaves del carro?
Media hora despues logé salir, pero el tráfico tampoco me favoreció mucho.
Lo iba a lograr, ya estaba casi en la cafetería. La lluvía estaba peor. Terminé de cruzar la calle y vi como un carro perdía el control, los cristales estaban empañados y no se veía quien estaba dentro, en menos de un segundo, dos carros mas se estrellaron contra este. Me quede pasmada ante el accidente, cuando logre regresar en mi, llame a una ambulancia inmediato, alguien habia salido herido. Hecho esto, me metí a la cafetería, me senté en una mesa junto a la ventana para asegurarme que si llegara la ambulancia.
20 minutos despues llegó, los dos conductores que habian impactado al final habian salido prácticamente ilesos, pero el pobre que había perdido el control no, estaba inconciente y tenía una herida muy grave en la frente. Los de la ambulancia buscaron en su celular algún numero de algún familiar, lo encontraron y marcaron: Señora, no se exactamente como sucedió, su hijo Gerardo acaba de tener un accidente y esta inconciente.
Un momento, esa era la misma ropa que llevaba Gerardo hoy en la escuela. El era mi Gerardo. Salí corriendo, pero la policía no nos dejaba acercarnos. Empapada, me dirigí hacia mi carro y trate de seguir la ambulancia, no era posible. Le habia amado desde siempre y ahora el nunca lo sabría. Llegamos porfin al hospital y a el lo metieron en urgencias. Cuando entré a preguntar me dijeron que no podía pasar, que tenía que esperar a que lo trasladaran a una habitación para poder recibir visitas. Las horas en la sala de espera fueron eternas. Tres horas despues me informaron que ya podía pasar a verlo, pero que de nada serviría, el aun estaba inconciente.
Me senté a lado de su cama, lo observe mientras dormía, a pesar de su herida en la frente, seguía siendo el ser mas hermoso para mí. Me arme de valor y le di un dulce beso en los labios, el nunca lo sabría. antes de partir le susurrre el oido suavemente: Te amo Gerardo, siempre lo he hecho y siempre lo haré. Lo dejé dormido y me dirigí a mi casa.
Al llegar, habia un carro estacionado en la entrada, era el de Daniel, mi novio.