La nota no decía a que hora debía verlo, asi que me apresure a arreglarme y salí casi disparada hacia la puerta, veamos: bolsa, celular, llaves de la casa, ...
Demonios, donde habia dejado las llaves del carro?
Media hora despues logé salir, pero el tráfico tampoco me favoreció mucho.
Lo iba a lograr, ya estaba casi en la cafetería. La lluvía estaba peor. Terminé de cruzar la calle y vi como un carro perdía el control, los cristales estaban empañados y no se veía quien estaba dentro, en menos de un segundo, dos carros mas se estrellaron contra este. Me quede pasmada ante el accidente, cuando logre regresar en mi, llame a una ambulancia inmediato, alguien habia salido herido. Hecho esto, me metí a la cafetería, me senté en una mesa junto a la ventana para asegurarme que si llegara la ambulancia.
20 minutos despues llegó, los dos conductores que habian impactado al final habian salido prácticamente ilesos, pero el pobre que había perdido el control no, estaba inconciente y tenía una herida muy grave en la frente. Los de la ambulancia buscaron en su celular algún numero de algún familiar, lo encontraron y marcaron: Señora, no se exactamente como sucedió, su hijo Gerardo acaba de tener un accidente y esta inconciente.
Un momento, esa era la misma ropa que llevaba Gerardo hoy en la escuela. El era mi Gerardo. Salí corriendo, pero la policía no nos dejaba acercarnos. Empapada, me dirigí hacia mi carro y trate de seguir la ambulancia, no era posible. Le habia amado desde siempre y ahora el nunca lo sabría. Llegamos porfin al hospital y a el lo metieron en urgencias. Cuando entré a preguntar me dijeron que no podía pasar, que tenía que esperar a que lo trasladaran a una habitación para poder recibir visitas. Las horas en la sala de espera fueron eternas. Tres horas despues me informaron que ya podía pasar a verlo, pero que de nada serviría, el aun estaba inconciente.
Me senté a lado de su cama, lo observe mientras dormía, a pesar de su herida en la frente, seguía siendo el ser mas hermoso para mí. Me arme de valor y le di un dulce beso en los labios, el nunca lo sabría. antes de partir le susurrre el oido suavemente: Te amo Gerardo, siempre lo he hecho y siempre lo haré. Lo dejé dormido y me dirigí a mi casa.
Al llegar, habia un carro estacionado en la entrada, era el de Daniel, mi novio.
lunes, 14 de julio de 2008
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