domingo, 3 de agosto de 2008
El fin de semana llego, y con el, la fiesta de cumpleaños de Daniel, aunque no me agrade mucho la idea de ir, yo creo que me servirá para distraerme un rato.
Llegue a su casa y para variar me abrió alguien mas, típico de el, es el peor anfitrión que conozco. Subí a su recamara a dejar mi bolsa y mi chamarra, cuando baje no podía creer lo que veían mis ojos, era Gerardo, parado al pie de la escalera, al parecer tan sorprendido como yo.
- Hola Miranda
- Geee… rarrrrrdooooo… estas bien – dije mientras lo abrazaba, me costo un poco de trabajo hablar, debo admitirlo, pero me alegraba verlo, creo...
- Sobre lo del café…
- ¿Qué haces aquí? – no lo deje terminar, pero antes de que pudiera contestarme, llego Daniel.
- Hola bebe que bueno que viniste, ¿ya conoces a mi amigo Gerardo?
- ¿Tu amigo Gerardo?
- Si, somos amigos desde la preparatoria y curiosamente me lo encontré el lunes que fui por ti, el día que no circulaba tu carro, creo que estudia en la misma escuela que tu. - no le conteste
Mi mundo se derrumbaba lentamente, Daniel amigo de Gerardo, ahora si estaba segura de que nunca podríamos estar juntos.
- ¿Se conocen? -preguntó
- Si, nos conocemos desde hace algún tiempo
- ¿Es tu novio? -pregunto Gerardo
- Si, el es mi novio- dije con amargura
- ¿A poco no se ve preciosa? es la novia mas linda que pudiera existir - dijo, después me beso
Gerardo nos dejo hablando solos, vi como en su rostro se formaba una expresión de tristeza mal disimulada.
Daniel me llevó a conocer a varios de sus amigos y primos, con cada uno trate de poner mi mejor cara, busque a Gerardo entre los demás, pero no lo pude encontrar. Me sentía mal, realmente mal. Daniel se dedico a presumirme con todos sus amigos y a tomar, llego un momento en el que apenas podía mantenerse en pie, para zafarme de el le dije que tenia que ir al baño.
Encontré a Gerardo casi en el momento en que se iba, y si he de ser honesta yo también estaba un poquito pasada de copas, me acerque a el mientras abría la puerta.
- Gerardo, espera... - grité pero no me escucho, lo vi cerrar la puerta así que corrí a alcanzarlo
- Gerardo, necesito hablar contigo
- Mejor hablamos otro día, no me siento bien y por lo visto tu tampoco lo estas
- Por favor
- Es un mundo muy pequeño sabes, parece como si la situación se volteara
- ¿De que hablas?
- Nada importante, ¿de que querías hablar?
- Gerardo hay algo que debo decirte
- ¿Que pasó?
Quería decirle que lo amaba, que estaba dispuesta a dejar a Daniel para estar a su lado, pero no podía.
- ¿Me acompañas a la recamara de Daniel? hay algo en mi bolsa que quiero darte
- Mejor otro día, en serio
- Por favor, no me tardo, es algo que tenía guardado desde que te fuiste
- ¿Y casualmente lo traes en tu bolsa?
- Sssi…
Logré que me acompañara al cuarto de Daniel una vez estando ahí le pedí que se sentara en la cama mientras pretendía buscar algo en mi bolsa.
- Cierra los ojos
En ese momento me senté a su lado y lo besé como había querido hacerlo desde hace mucho tiempo, solo que no contaba con que Daniel fuera a entrar en ese momento.
- ¿Qué demonios está pasando aquí? – dijo mientras me jalaba del brazo
- Me puedes explicar ¿Qué demonios haces besando a MI novia?
- Fue mi culpa, yo lo bese
- Así que tu lo besaste eh, eres una zorra – y me soltó una bofetada que me tiro al suelo, de la nada todo se volvió negro y después no se que pasó.
¿Olvidarla?
Realmente no sé cómo es que sigo vivo, la parte de atrás de mi coche quedo destrozada y la parte de adelante solo está dañada de lado del conductor, seguramente la aseguradora me va a decir que es pérdida total, pero no fue así, solo tenía que pagar el deducible para que quedara como nuevo. Antonio estaba aliviado y me dice que él me pone algo del deducible porque se siente culpable de lo que paso, yo le dije que no se preocupe que fuera un accidente y que eso le pasa a cualquiera.
La semana pasó sin novedad alguna, tuve que dejar mi estúpida obsesión de buscar a Miranda por la escuela, así que mi vida se estaba convirtiendo en una gris rutina, excepto los lunes donde siempre me encontraba con Daniel Orozco diciéndome que a lo mejor hace una fiesta el día de su cumpleaños que me avisa bien los detalles luego, pero me pidió que no hiciera planes este fin de semana.
Claro, ahora recuerdo bien quien es Daniel Orozco, recuerdo que aproximadamente hace tres años el y yo nos odiábamos, bueno en realidad yo no lo odiaba a él pero él a mi si debido a que él quería con Lucía y pues Lucía era mi novia en ese entonces. Recuerdo también que logramos arreglar nuestras diferencias debido a que sin saberlo los dos formamos una banda debido a un amigo mutuo llamado Pepe, Pepe era el vocalista, Luis estaba en la guitarra, Gabriel alternaba entre guitarra y teclado, Daniel tocaba la batería y yo tocaba el bajo; nuestra banda se llamaba: Los Chunkers. También recuerdo que él se fue el último año de preparatoria a la gran ciudad y con esto la banda se separo, bueno fue eso y que todos ya estaban haciendo planes universitarios.
Algo suena, vaya y la canción es buena, espera es mi celular.
- Bueno
- Gerardo…
- Si, el habla
- Gerardo ¿cómo estás?
- Muy bien gracias… ¿quién habla?
- Soy yo Daniel… Daniel Orozco – dijo la voz
- Ahhh que pasó Daniel ¿Cómo estás?
- Muy bien Gerardo gracias ¿y tú?
- También muy bien gracias… ¿a qué debo tu llamada? – le dije
- Quería invitarte a la fiesta que va a haber en mi casa, la que te había comentado.
Me dio los detalles del lugar y la hora de la fiesta, pero me daban muchas ganas de invitar a Miranda, pero no tenía forma de localizarla.
El día de la fiesta llegó, Antonio me acompaño a la fiesta y para mi sorpresa conocía a más gente de la que yo conocía, Daniel nos saludo y resulto ser que a fin de cuentas Antonio y Daniel si se conocían. De repente algo paso fue como si mis niveles de alegría sobrepasaran el límite, mis ojos no podían creer lo que yo estaba viendo era Miranda, es increíble que también ella conozca a Daniel o tal vez no, pero el punto es que está aquí.
- Hola Miranda – le dije
- Geee… rarrrrrdooooo… estas bien – me dijo y me abrazo.
- Claro que soy yo… sobre lo del café…
- ¿Qué haces aquí? – me interrumpió.
Su rostro palideció al grado que pensé que me odiaba o que tal vez no quería saber nada de mi pero antes de que los dos pudiéramos decir algo. Daniel habló:
- Hola bebe que bueno que viniste, ¿ya conoces a mi amigo Gerardo?