Realmente no sé cómo es que sigo vivo, la parte de atrás de mi coche quedo destrozada y la parte de adelante solo está dañada de lado del conductor, seguramente la aseguradora me va a decir que es pérdida total, pero no fue así, solo tenía que pagar el deducible para que quedara como nuevo. Antonio estaba aliviado y me dice que él me pone algo del deducible porque se siente culpable de lo que paso, yo le dije que no se preocupe que fuera un accidente y que eso le pasa a cualquiera.
La semana pasó sin novedad alguna, tuve que dejar mi estúpida obsesión de buscar a Miranda por la escuela, así que mi vida se estaba convirtiendo en una gris rutina, excepto los lunes donde siempre me encontraba con Daniel Orozco diciéndome que a lo mejor hace una fiesta el día de su cumpleaños que me avisa bien los detalles luego, pero me pidió que no hiciera planes este fin de semana.
Claro, ahora recuerdo bien quien es Daniel Orozco, recuerdo que aproximadamente hace tres años el y yo nos odiábamos, bueno en realidad yo no lo odiaba a él pero él a mi si debido a que él quería con Lucía y pues Lucía era mi novia en ese entonces. Recuerdo también que logramos arreglar nuestras diferencias debido a que sin saberlo los dos formamos una banda debido a un amigo mutuo llamado Pepe, Pepe era el vocalista, Luis estaba en la guitarra, Gabriel alternaba entre guitarra y teclado, Daniel tocaba la batería y yo tocaba el bajo; nuestra banda se llamaba: Los Chunkers. También recuerdo que él se fue el último año de preparatoria a la gran ciudad y con esto la banda se separo, bueno fue eso y que todos ya estaban haciendo planes universitarios.
Algo suena, vaya y la canción es buena, espera es mi celular.
- Bueno
- Gerardo…
- Si, el habla
- Gerardo ¿cómo estás?
- Muy bien gracias… ¿quién habla?
- Soy yo Daniel… Daniel Orozco – dijo la voz
- Ahhh que pasó Daniel ¿Cómo estás?
- Muy bien Gerardo gracias ¿y tú?
- También muy bien gracias… ¿a qué debo tu llamada? – le dije
- Quería invitarte a la fiesta que va a haber en mi casa, la que te había comentado.
Me dio los detalles del lugar y la hora de la fiesta, pero me daban muchas ganas de invitar a Miranda, pero no tenía forma de localizarla.
El día de la fiesta llegó, Antonio me acompaño a la fiesta y para mi sorpresa conocía a más gente de la que yo conocía, Daniel nos saludo y resulto ser que a fin de cuentas Antonio y Daniel si se conocían. De repente algo paso fue como si mis niveles de alegría sobrepasaran el límite, mis ojos no podían creer lo que yo estaba viendo era Miranda, es increíble que también ella conozca a Daniel o tal vez no, pero el punto es que está aquí.
- Hola Miranda – le dije
- Geee… rarrrrrdooooo… estas bien – me dijo y me abrazo.
- Claro que soy yo… sobre lo del café…
- ¿Qué haces aquí? – me interrumpió.
Su rostro palideció al grado que pensé que me odiaba o que tal vez no quería saber nada de mi pero antes de que los dos pudiéramos decir algo. Daniel habló:
- Hola bebe que bueno que viniste, ¿ya conoces a mi amigo Gerardo?
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