viernes, 27 de junio de 2008

Ahí estábamos los dos, parados en la entrada de la cafetería, nada a nuestro alrededor parecía existir, su rubio cabello caía suavemente sobre su rostro hasta rozarle los labios, bien vestido como siempre y su mirada expresaba profundidad y seducción, había algo que me decía que debía alejarme de ahí, pero mi cuerpo esta inmóvil, estupefacto a causa de tanta belleza. Me hubiese gustado saber que pasaba por su mente, pero su rostro era indescifrable.

Ahí había algo, después de todo, llevábamos una vida de conocernos, y si he de ser honesta, en algún momento de mi vida me llegue a enamorar de el, pero había sido un breve enamoramiento infantil, y cuando creía estar segura de lo que sentía, el se alejo por varios años y yo ya no supe nada de el, hasta este momento.

Crecimos juntos, amigos de toda la vida, el hermano que nunca tuve, si mal no recuerdo, empezó en primaria, y fue durante la preparatoria que el desapareció, abandonándome para seguir mi camino. Al momento de entrar a la universidad yo estaba segura que no lo volvería a ver, pero al parecer, mis presentimientos estaban equivocados. Un día saliendo de la cafetería, fue cuando lo vi, sentado en una banca, más hermoso que nunca, mi mente dudo en acercarse, pero cuando logre reaccionar, el ya estaba frente a mí, su rostro serio dejo escapar una leve y arrogante sonrisa: Hola Miranda, me alegra volver a verte…

* Personajes y situaciones ficticias.