martes, 9 de septiembre de 2008
¿Qué fue lo que pasó?
Estaba muy oscuro, me acerque a ver el reloj de buró y aun eran las 3 de la mañana. Donde sea que estuviera, debía haber alguien mas ahí, pero probablemente estaba dormido.
Necesitaba una aspirina, me dolía mucho la cabeza, pero no había nada en el cajón, seguro había algo en la cocina. Al momento de salir, mis ojos no lograron distinguir nada en la oscuridad, así que choque con varias cosas en el camino. Por fin encontré la cocina, no había nada, ni modo, tendría que aguantarme un rato, por lo menos hasta llegar a mi casa. De regreso a la recamara, alguien salió del baño, yo lo conocía, pero no sabia de donde.
- Veo que ya estas mejor, ¿como te sientes?
- ¿En dónde estoy, que pasó?
- Te desmayaste, no reaccionabas y te trajimos a la casa a descansar.
- ¿Me trajeron?
- Si, Gerardo y yo te quisimos llevar a tu casa, pero no sabíamos donde vives
- Gerardo...
Muchas cosas empezaron a regresar, la platica que tuvimos con Daniel, la platica el y yo solos, el beso, el golpe, todo...
- ¿Estás bien? te ves un poco pálida
- Un poco mareada nada mas
- ¿Quieres que te lleve a tu casa?
- No, necesito descansar un poco, en cuanto amanezca yo me voy, gracias.
Dejé que Antonio regresara a dormir, después de todo, había sido pesado el regreso de la fiesta, me aseguré de que cerrara la puerta y me puse a buscar a Gerardo. Se veía simplemente hermoso durmiendo, entonces la recamara debía ser la suya. El estaba en un sillón cama en la sala, solo durmiendo. Quizá todo esto era un sueño, quizá si me había regresado con Ana y estaba durmiendo en su cama. Sentí un poco de frío, así que fui por el edredón de la cama y se lo puse a Gerardo. Cuando regresé a la recamara pensé muchas cosas, cosas que habían pasado, cosas que no podían ser. Me regresé a la sala y me acosté junto a el, lográndome acomodar entre sus brazos. Dormir fue más fácil a partir de ese momento.
- Miranda, ¿cómo te sientes?
- Déjala, tuvo una noche pesada, al parecer no podía dormir
- Te dije que era hermosa
- La vas a despertar, tengo que salir, pero quédate tu con ella
- Podría quedarme con ella por siempre
Gerardo se levantó tratando de hacer el menor ruido posible, lo que el no sabia, era que yo ya estaba despierta, pero temía que al abrir los ojos todo desapareciera. Escuche a Antonio salir antes de que Gerardo regresara a acostarse a mi lado.
- Hola niño...- dije con voz dulce, no había sido un sueño
- ¿Cómo dormiste, no te gustó la cama?
- Si pero...
-¿Pero?
-Nada, gracias por traerme
Nos quedamos viendo a los ojos por unos instantes, sentí como mi cara era invadida por un ligero color rojizo, así que desvié la mirada.
-¿Te puedo hacer una pregunta?
-Dime
-¿Qué pasó, cómo terminé aquí?
-Eso ya no importa, lo importante es que estas bien. ¿quieres que te prepare algo de desayunar?
-Gracias, pero no tengo hambre, ¿qué hora es?
-La-s 8:30, ¿a que hora tienes que estar en tu casa?
-A ninguna hora en realidad, mi papá esta de viaje y estoy sola en la casa, el regresa hasta el lunes por la tarde
- Puedes quedarte aquí si quieres, Antonio va a visitar a sus papás y regresa mañana en la tarde, puedes dormir en mi recamara, por mi no hay ningún problema, a menos que quieras estar con Daniel...
- Las cosas no están bien con el sabes, hay veces en las que siento que tengo una mascara estando con el...
- Podemos hacer lo que tu quieras
Salimos por un helado y a dar una vuelta, ambos estábamos en silencio. Nada mas estuve con él el sábado, el domingo regrese solitariamente a mi casa. Me quede pensando muchas cosas, tenía que solucionar varios problemas pendientes, pero principalmente, definir bien que era lo que quería con Gerardo…
lunes, 8 de septiembre de 2008
Extraña y amarga dulce sorpresa
- ¿Tu amigo Gerardo? – preguntó Miranda con asombro.
- Si, somos amigos desde la preparatoria y curiosamente me lo encontré el lunes que fui por ti, el día que no circulaba tu carro, creo que estudia en la misma escuela que tu.
Daniel nos miro de forma intrigante y preguntó:
- ¿Se conocen?
Yo no respondí aún estaban grabadas las palabras
"Hola bebe que bueno que viniste".
- Sí, nos conocemos desde hace algún tiempo – contestó Miranda.
- ¿Son novios? – me atreví a preguntar, esperando que alguno de los dos me ocultara la verdad.
- Sí, el es mi novio
Escuché cierta amargura en su voz o tal vez fue lo que yo quería escuchar.
- ¿A poco no se ve preciosa? es la novia más linda que pudiera existir – dijo Jorge e inmediatamente le dio un beso.
Esperaba a que Miranda lo rechazara pero al parecer se le notaba muy a gusto con el beso. Los deje a solas, ya que sería demasiada tortura seguir un minuto más viendo una escena que para ellos puede ser linda pero para mí es todo un tormento.
Es increíble como las situaciones del pasado se repiten hoy en día. A Daniel le gustaba Lucía cuando Lucía era mi novia y a mí me gusta Miranda ahora que es novia de Daniel. Pero por qué ahora estoy sintiendo esto, por qué no lo sentía antes, por qué…
Seguía en la fiesta rondando sin sentido, quería largarme pero al parecer Antonio se la estaba pasando muy bien, así que me dispuse a beber y a olvidarme de una vez por todas de Miranda y recordar que ella ha sido siempre mí amiga, que lo sigue siendo ahora pero… yo no quiero eso.
Por fin llegó el momento de retirarme de la fiesta y olvidar que todo esto pasó, que gracias a la ayuda del alcohol voy a poder olvidarlo. Poco antes de que me retirará escucho a alguien gritar mi nombre pero prefiero salirme antes de averiguar quién era esa persona que seguramente debe ser Miranda y creo que en estos momentos no estoy de humor para hablar.
- Gerardo, necesito hablar contigo
- Mejor hablamos otro día, no me siento bien y por lo visto tu tampoco lo estas
- Por favor
- Es un mundo muy pequeño sabes, parece como si la situación se volteara
- ¿De qué hablas?
- Nada importante, ¿de que querías hablar?
- Gerardo hay algo que debo decirte
- ¿Qué pasó?
- ¿Me acompañas a la recamara de Daniel? hay algo en mi bolsa que quiero darte
- Mejor otro día, en serio
- Por favor, no me tardo, es algo que tenía guardado desde que te fuiste
- ¿Y casualmente lo traes en tu bolsa?
- Sssi…
No me convencía del todo pero de todas formas decidí acompañarla, así que le dije a Antonio que no tardaba que me esperara. Llegamos al cuarto de Daniel y ella buscaba desesperadamente algo en su bolsa cuando parecía que lo había encontrado, me pidió que cerrara los ojos y me besó fue algo que no me esperaba pero lo hizo y mis intentos de olvidarla se habían esfumado para siempre ahora quería que ese beso fuera eterno pero algo pasó. Había alguien en la puerta, alguien muy enojado, era Daniel.
- ¿Qué demonios está pasando aquí? –
dijo mientras jalaba del brazo a Miranda
- Me puedes explicar ¿Qué demonios haces besando a Mi novia? - me dijo
Yo me quedé sin habla no se si fue por el beso o por la cantidad de alcohol ingerida.
- Fue mi culpa, yo lo bese.
- Así que tu lo besaste eh, eres una zorra
– y le soltó una bofetada a Miranda que la tiro al suelo.
En ese momento reaccioné y golpee de manera violenta a Daniel por lo que había hecho pero esté en lugar de responderme de la misma manera se echó a llorar y a lamentarse por lo que había hecho.
Lo dejé con algunos golpes y reaccioné inmediatamente a ver a Miranda y al parecer creo que se había desmayado, así que la cargué y me disponía llevarla a su casa pero no recuerdo donde vive, lo bueno fue que Antonio se le ocurrió ponerle un algodón con alcohol para ver si reaccionaba y al parecer así fue.
- ¿Dónde estoy?
- Estás conmigo, tranquila
- Me siento mal, me duele mucho la cabeza.
- Necesitó que me digas donde vives para llevarte a tu casa.
Pero al parecer ya se había quedado dormida así que la llevamos a la casa para que descansara. La deje dormida en mi recámara mientras yo me dormía en el sofá esperando volver a soñar con ese dulce y bello beso.